Audición en niños con Síndrome de Down

La buena audición del bebé y del niño pequeño no sólo va a servir para entablar una buena relación con su medio sino, además, para iniciarse en el aprendizaje del lenguaje: el desarrollo del habla y lenguaje depende de la audición. Por eso es tan importante asegurarse de que la audición es correcta desde las primeras etapas.

Es bien conocido que entre un 40 y un 60 % de los bebes y niños con síndrome de Down presenta algún grado de pérdida de audición. Se sabe también que las personas con síndrome de Down tienen dificultades de aprendizaje del habla, por lo que  las dificultades de audición pueden ser un factor que contribuya al retraso en el lenguaje; porque perturba el procesamiento de los sonidos y palabras que el niño va haciendo para repetirlas y aprenderlas.

Al margen de esto, la buena audición es elemento sustancial en nuestra vida de relación, para enterarnos de las cosas; en definitiva, para aprender. Por eso debemos prestar una gran atención a la audición de los niños con síndrome de Down. Si el problema de audición es leve, es posible que el niño tenga dificultad para escuchar determinados sonidos, o para escuchar en determinadas circunstancias. Si el problema es entre moderado y serio, puede tener dificultades en muchas circunstancias. Y si es profundo, quiere decir que oirá poco o nada a su alrededor.

Formas de la pérdida de audición

La pérdida de audición se produce de varias maneras:

Hay sordera de conducción cuando el sonido no puede recorrer eficientemente el conducto auditivo externo, el tímpano o la cadena de huesecillos del oído medio. Sus causas son: los tapones de cera en el conducto externo, los resfriados frecuentes, la alergia, la acumulación de secreciones en el oído medio.

Una de las causas más frecuentes y difíciles de tratar en los niños con síndrome de Down es la acumulación de secreciones en el oído medio, que lleva a una pérdida de la audición en grado diverso. Se debe a la frecuencia de resfriados e infecciones de las vías respiratorias altas, a que los conductos auditivos son pequeños y a la hipotonía muscular. La trompa de Eustaquio es un tubito que conecta el oído medio con la parte posterior de la garganta y sirve para drenar las secreciones del oído hacia la garganta (al igual que hemos visto que el conducto lagrimal drena la secreción ocular hacia la nariz). Si la trompa se obstruye por infección, hipotonía, etc., aumenta el riesgo de infecciones y de retención de secreciones en el oído medio, y esa retención interferirá en las vibraciones del tímpano, lo que disminuirá la sensibilidad auditiva. Cuando el oído está libre de secreciones, mejora la audición; pero si las secreciones permanecen en el oído por un largo tiempo, se puede producir una pérdida notoria de la audición. Esta acumulación de secreciones puede existir aun cuando no haya signos ni síntomas de infección. El niño notará los sonidos como amortiguados o gangosos y perderá la finura auditiva que necesita para captar y descifrar sonidos y palabras. (discriminación auditiva)

Un tapón de cera no da síntomas externos: sólo pérdida de agudeza auditiva de la que el niño puede no ser consciente o no saber expresarla. A veces los padres o los maestros pueden apreciar que el niño llora, o se toca las orejas o se siente incómodo. Cuando ya es mayorcito, puede que pregunte "¿qué?" con frecuencia. O bien son los padres o maestros los que se dan cuenta de que no oye bien; pero en este sentido es importante tener en cuenta que, a veces, cuando el niño está en grupo puede seguir las órdenes por imitación de lo que ve que hace el resto de sus compañeros, sin haber realmente entendido la orden dada.

                 Debe tenerse en cuenta que los conductos auditivos externos pueden ser muy estrechos, por lo que puede resultar más difícil la exploración con los aparatos comunes que utilizan los especialistas; así como la dificultad para adaptar las prótesis auditivas comunes llamadas curvetas auditivas por su tamaño y porque al estar obstruido el conducto con cera se vuelven inservibles.


Audición y acción educativa

Las dificultades auditivas se suman a los problemas que de por sí tienen los niños con síndrome de Down para aprender el habla expresiva. Un niño que padece de pérdida de conducción del sonido producida por una otitis del oído medio puede ser capaz de oír a su maestra unos días sí y otros no. Sólo depende de si el oído tiene líquido o no. Si este líquido se espesa, la pérdida se hará cada vez más constante. Esto puede afectar su habilidad para percibir los distintos sonidos de algunas consonantes; p. ej., la "p" por la "b", lo que obliga al niño a discernir la palabra por el contexto. Puede perder el final de frases (es frecuente que, al hablar, vayamos bajando la intensidad de la voz al final de una frase), o los plurales de las palabras.

            Esta situación ha generado la idea común de que los chicos Down tienen alguna discapacidad intelectual y no, la mayoría solo tienen problemas con el imput auditivo que limita su aprendizaje y lógicamente su desempeño intelectual, porque el nivel de lenguaje va emparejado con los procesos mentales. Rehabilitarlos en su audición, puede generar la oportunidad de incluirlos en la educación regular.

 Nuevas alternativas tecnológicas

             Actualmente no hay motivo para que los niños con síndrome de Down no puedan escuchar bien, ofrecemos actualmente prótesis auditivas de Transmisión ósea, que prácticamente “puentean” el oído medio; que es donde se tiene el problema de obstrucción por taponamiento de cera y por su pequeño grosor. Estos accesorios auditivos dirigen la información directamente hasta la cóclea (vía los huesos) donde la cóclea normalmente se encuentra en perfectas condiciones y es a fin de cuentas la que realmente “escucha”, dado que el oído externo o medio; solamente son medios de transmisión para llegar a la cóclea. 

Costo del equipo: 1000 usd, pruebas sin costo.


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